La piel atópica en los peques

La piel atópica necesita cuidados especificos para mantener su equilibrio y evitar la aparicion de brotes. Higiene, hidratación y cuidado de la ropa son la clave para proteger la piel más sensible

1/20/2026

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, define la Dermatitis atópica como una “enfermedad crónica y recurrente que cursa con periodos de agudización (brotes) y periodos de remisión (interbrotes), que afecta al 20% de los niños, la cual suele aparecer durante el primer año de vida y que suele remitir con la edad”.

La atopía o piel atópica es una patología, en gran parte, infantil que además de ser muy molesta para los peques genera una gran preocupación en nosotros, los papis, puesto que, aunque los síntomas no suelen ser graves, si la piel no se cuida de forma adecuada puede generar infecciones leves debido, sobre todo, al rascado.

Hoy me pongo la bata de farmacéutica, sin dejar de lado mi título de mamá ­­­­—entre ese 20% se encuentra mi hijo mayor­­­­— para contaros cuales son las características básicas de una piel atópica y cómo cuidarla para evitar, en gran medida, los temidos brotes para conseguir así que los niños convivan con la patología de la manera más cómoda posible.

La piel atópica es una piel sensible que reacciona de forma exagerada a los estímulos externos, como son el calor o el frio, las prendas de vestir, los productos cosméticos, etc. Pero también ante los agentes internos como el estrés. La piel también puede reaccionar de forma excesiva cuando el peque debe hacer frente a otra enfermedad obligando así al sistema inmune a trabajar a todo rendimiento.

Es por tanto una piel delicada que reclama y merece una serie de cuidados específicos esenciales para mantenerla estable y evitar así los brotes. Veamos ahora cuáles son esos cuidados.

En primer lugar, es esencial utilizar una cosmética adecuada que esté diseñada especialmente para piel atópica, ya que estos productos están formulados con activos que respetan este tipo de piel y aportan ingredientes muy beneficiosos como son la manteca de Karité o a la Avena Rhealba, que hidratan la piel, restauran la barrera cutánea y reducen la sensación de picor. Además, su composición evita colorantes, perfumes y otros agentes que, aunque son muy agradables, no aportan ningún beneficio a este tipo de piel tan sensible y reactiva, como es la piel atópica.

Por este motivo, tanto desde mi criterio profesional como desde la experiencia personal, os diré que mantener una rutina diaria de higiene que tenga como base esta clase de productos que citaba, es esencial.

Así, en esta rutina deberíamos incluir un gel de ducha y una loción corporal para hidratar la piel, específicamente indicados para piel atópica y que aporten cierta garantía de fabricación, como, por ejemplo, los de laboratorios tales como La Roche Posay o A-derma ­­­­—no es publicidad, os lo prometo, es criterio profesional y experiencia de mami, después de haber probado numerosas marcas y productos­­­­—.

En segundo lugar, es importante el tejido y la calidad de la ropa. Es cierto que hay épocas en que los peques se manchan muchísimo y gastan un número incalculable de bodys y camisetas, y que la retirada del pañal hace que añadamos un cajón extra para ropa interior y pantalones y es por esto por lo que, a veces, la necesidad imperiosa de acumular mudas nos hace recurrir a prendas de origen un tanto dudoso, yo la primera…pero, en el caso de que nuestros peques tengan piel atópica, es muy importante que el tejido de la ropa que usemos sea algodón y en el mayor porcentaje posible.

Estas serían las piezas clave para el cuidado de este tipo de piel, pero también existen otros trucos que podemos aplicar: mejor una ducha con agua tibia, evitando el uso de esponjas que un baño largo; secar la piel de forma suave sin frotar y cambiar las toallas con frecuencia; también deberíamos evitar usar suavizantes en la ropa.

Pese a todo lo mencionado, y aunque apliquemos estos cuidados y seamos muy estrictos en cuanto al uso de los productos específicos para piel atópica, pueden aparecer épocas de agudización, lo que llamamos brotes, aunque ya os prometo que siguiendo estas indicaciones conseguimos distanciarlos mucho en el tiempo y que aparezcan de manera muy esporádica.

Y ahora veamos, ¿qué es exactamente un brote y que podemos hacer cuando aparece? Los brotes aparecen en forma de eccemas sobre todo en cara, cuello y tronco en lactantes y en la zona de los pliegues, detrás de codos y rodillas, en niños más mayores. Estos eccemas pican y mucho y los niños no pueden evitar rascarse como podría hacer un adulto, y al hacerlo pueden causar lesiones en la piel que son la vía de entrada de bacterias, lo que produciría una infección, la cual debe ser valorada y tratada por un pediatra.

Pero antes de llegar a ese punto de la posible infección, en el episodio de brote, podemos aplicar lociones y cremas específicas para esas zonas concretas, más potentes que las lociones hidratantes que comentábamos para después del baño, y que calman y reparan la piel con gran intensidad con el fin de evitar el rascado. Todos los laboratorios tienen incluida esta crema para brotes en su línea de piel atópica. En esta fase, también podemos intentar que los peques no pasen mucho calor para evitar el sudor y la ropa húmeda que este pueda ocasionar sobre su piel.

En resumen, una piel atópica es una piel especial por lo que necesita unos cuidados concretos, pero sobre todo muchos mimos…una ducha tibia, productos específicos y de calidad, ropa adecuada y sobre todo especial atención a su estado para evitar los brotes.

Si tu peque tiene piel atópica no te preocupes ni entres en pánico, sigue estos pequeños consejos y ten paciencia ­­­­—un poco más, lo sé­­­­— pero se puede controlar y la buena noticia es que en la mayoría de los casos mejora poco a poco y acaba remitiendo con la edad.

¡Ánimo!