TinyLife Shop 💛
Un lugar donde encontrar productos especiales y únicos, un espacio formado por una colección de cestas muy especiales pensadas para acompañar en esos primeros días tras el nacimiento del peque, todas ellas, creadas con mucho mimo y con productos elegidos desde el cariño y criterio profesional, acompaños por la experiencia personal.
3/3/2026


Hoy os cuento algo muy personal y especial, esta es, sin duda, la entrada más importante que he escrito hasta el momento.
Cuando mi hijo pequeño nació, la visión que había tenido de mi vida laboral hasta ese momento, cambió. En mi ámbito profesional, como farmacéutica, los horarios son complicados, los fines de semana inexistentes y la conciliación familiar casi imposible.
Todas las mañanas durante los años que estuve trabajando, corría a llevar a mis hijos con su abuelo o los dejaba en el horario extra del cole sin apenas cruzar dos palabras con ellos y cuando llegaba a casa por la noche, ya estaban durmiendo en sus camitas. Había fines de semana en los que el horario de la tarde del viernes se enlazaba con el de un sábado completo y el del domingo por la mañana, os podéis imaginar lo que era esto para mí y para ellos.
Sé que esta es la realidad de muchas madres y padres, que el mundo laboral nos come, que entramos en esta rueda y que hacemos lo que podemos con lo que tenemos. Pero, en mi caso, esta situación pudo conmigo. Empecé a sentirme muy mal, lloraba en el coche de camino al trabajo cuando los dejaba en el cole y también al llegar a casa por la noche y así, con esas lágrimas en los ojos, depositaba un beso con la mano en su espalda muy despacio y cerraba la puerta suavemente para no despertarlos.
A esta situación, se sumó la sensación de que la forma de trabajar que se me imponía ya no estaba alineada con mis principios y mis valores, con todo aquello que me movía a hacer mi trabajo: dar consejos, solucionar problemas y también a escuchar a los pacientes, porque algunas veces, simplemente, con eso, les bastaba.
A todo esto, se añadieron dos experiencias laborales terribles que se sucedieron encadenadas: una de ellas me marcaría para siempre, la otra acabaría de confirmar que aquello había dejado de ser para mí. Y así, poco a poco, me fui perdiendo y deje de estar presente en mi trabajo, deje de disfrutar con lo que hacía y la vocación, que tanto me había movido siempre, dejó de ser suficiente.
Y así, con un dolor terrible, decidí dejarlo.
De repente había dejado de ser farmacéutica, aquello por lo que había luchado durante mis años de carrera, todas las lágrimas de esfuerzo que derramé en cada examen, todas las horas de estudio, todos los planes a los que dije que no por preparar trabajos y prácticas…todo aquello, de repente, perdió su sentido.
Tiempo después me daría cuenta de que uno nunca deja de ser aquello que lleva tan dentro y que sale a raudales por cada poro de su piel, pero eso sería después.
Pasaron los meses, y mientras me recuperaba de aquello, la idea de hacer algo por mí misma siempre rondaba mi cabeza. Lo hable miles de veces con Superpapi, valorando la situación, analizando las opciones, esperando, en parte, que aquella idea se difuminara con el tiempo, que se me olvidara y que me fijara en otra cosa.
Pero no fue así: deseaba crear algo especial y único, algo donde pudiera volcar todo lo que había dentro de mí, donde yo misma pudiera elegir cada detalle, tomar todas las decisiones y poner alma y corazón. Un proyecto de vida que me permitiera estar en paz conmigo misma y en calma, que me permitiera estar con mis hijos, cuidarlos, educarlos…y, por supuesto, arroparlos cada noche.
Quería crear productos especiales y únicos para un momento increíblemente mágico de la vida, un momento que a mí y a todas nos pone del revés, que tanto ha removido en mí, como tantas veces he contado, un momento extraordinario: el nacimiento, la maternidad y la crianza. Deseaba crear algo que esa mamá, primeriza o no, recibiera en sus manos y se sintiera cuidada y especial. Algo único para cada una de ellas y sus bebés.
Y con esta idea en la cabeza y esta intención en el corazón y después de muchos meses de trabajo, elaborando cada detalle, pensando cada opción y creando cada producto desde el amor, el cariño y la experiencia…nació TinyLife Shop: un espacio formado por una colección de cestas muy especiales pensadas para acompañar en esos primeros días tras el nacimiento del peque, todas ellas, creadas con mucho mimo y con productos elegidos desde el cariño y criterio profesional, acompaños por la experiencia personal.
Así, he diseñado cestas tanto con productos para el cuidado del recién nacido, como especialmente creadas para mimar a la mami en esta etapa tan especial y de esta forma darle el protagonismo que, sin duda, se merece.
Porque ser madre es la mayor de las aventuras, es un trabajo constante, es valentía y vulnerabilidad, es convivir con el miedo a que sufran o les pase algo y es vivir en un estado de alerta continuo, pero sobre todo es un gran proyecto de vida.
Ahora también tengo este.
Os espero en TinyLife Shop 💛


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